viernes, 23 de octubre de 2009

Las talas ilegales, un enorme negocio que sigue sin control


Mas de 150 asociaciones reclaman a la UE medidas para evitar las importaciones.

La tala ilegal de árboles en numerosos países del mundo se ha convertido en un enorme negocio, pero al mismo tiempo constituye un problema internacional que tiene repercusiones económicas, sociales y ambientales. La FAO advierte de que las actividades corruptas amenazan a grandes bosques, sobre todo en países no desarrollados.

En Europa, más de 150 organizaciones ecologistas siguen pidiendo a las instituciones comunitarias que adopten medidas para evitar las importaciones de madera ilegal.

Madera ilegal es aquella que ha sido talada, transportada, vendida o comprada incumpliendo la legalidad. Los casos más extendidos y flagrantes de esta modalidad de delito ecológico se producen en países con escasa capacidad de control sobre la explotación de sus recursos, y en algunos casos les supone pérdidas billonarias.

Para hacerse una idea de la magnitud de esta práctica ilegal, basta señalar que cada año se destruye en el mundo un área boscosa del tamaño de Bélgica.

La mayor parte de la madera talada en el planeta de forma ilegal tiene como destino los países más desarrollados, y sobre todo los europeos. Desde hace año y medio existe en la UE un proceso de debate impulsado por las organizaciones ecologistas más importantes del continente, que exigen la adopción de medidas eficaces para acabar con la importación ilegal.

«Ahora mismo no existe ningún control. La madera talada ilegalmente, ya sea en Rusia, en el Cáucaso o en Camerún, entra libremente por las fronteras europeas», afirma Miguel Angel Soto, responsable de la campaña de Bosques de Greenpeace.

Esta organización ecologista, junto con WWF/Adena, FERN (dedicada a promover la conservación forestal) y otras 150 asociaciones defensoras del medio ambiente y del desarrollo sostenible han propuesto un proyecto de norma para que la Unión Europea refuerce los controles en sus fronteras a fin de evitar importaciones de madera ilegal y promover una gestión sostenible de los bosques en todo el mundo.

Según los datos hechos públicos por estas asociaciones, más de 1.200 millones de personas dependen directamente de los bosques para su subsistencia, por lo que reclaman a la UE la adopción de medidas para acabar con las «prácticas criminales» de las talas clandestinas.

«Ciertas prácticas de la industria reducen a la nada bosques enteros y privan a millones de personas del hábitat del que dependen para su subsistencia. La Unión Europea debe adoptar leyes para poner fin a estas prácticas criminales y apoyar los esfuerzos de los países más pobres», exige Sébastien Risso en nombre de Greenpeace.

n De los bosques tropicales

No hay comentarios:

Publicar un comentario